La maravilla de la primavera vive en cada una de nosotras. La naturaleza y todos sus ciclos se reflejan perfectamente en las diferentes etapas e instantes de nuestra vida y de la vida en general. Descubrir la promesa escondida en el aroma de una flor puede enseñarnos a hacer florecer los milagros en el jardín de nuestra propia existencia. Si pudiéramos recibir los eventos que enfrentamos con la misma sed que tiene nuestra Madre Tierra en primavera, seguramente tendríamos comienzos fértiles.

  

Entiende las lecciones del pasado

El impulso fresco que nos da la naturaleza en este momento es una maravillosa oportunidad para disolver la amargura y la tristeza y llevarnos a la armonía. Es el momento en el que podemos centrarnos en crear y recrear, en experimentar nuevas direcciones sin miedo ni resentimiento.

Así como una mariposa solo necesita sus propias alas para volar libremente, es esencial recordar una y otra vez que nuestra felicidad depende solo de nosotros mismos. Y cultivar la fe y el desapego en todo lo que hacemos, ofrecemos y recibimos hace que nuestro vuelo sea más fácil y agradable.

La magia de la primavera nos ayuda a sentir las sutiles conexiones entre el cielo y la tierra y nos invita a usarla como una escalera ascendente para elevar nuestra conciencia.

Si reunimos toda nuestra fuerza interior y nos esforzamos en analizar con optimismo la lista de hechos pasados que pesan con gran  carga emocional para nosotros, podremos encontrar lo bueno de cada uno de ellos y qué lecciones nos han brindado.

De esta manera podemos extraer sabiamente el mensaje que tenían para nosotros y para la vida en general, entendiendo que a menudo los obsequios más preciados están envueltos en paquetes que no son nada atractivos. Dar estos pasos llenará nuestro corazón, nos enseñará la gratitud y nos mostrará cómo ganarnos un lugar en el cielo.

Planta tus buenas intenciones

El verde fresco de la primavera, símbolo de curación y juventud, vierte su energía de luz sobre nosotros, haciéndonos más conscientes de todo lo que sucede en nuestra vida, en la naturaleza y en nuestro entorno. La primavera es el momento adecuado para plantar las buenas intenciones y metas de las que pronto crecerán nuestros sueños más preciados y darán ricos frutos.

El rocío radiante que acaricia nuestro corazón nos brinda alivio y nos enseña a perdonar. Los cálidos rayos del sol nos muestran el camino a nuestro paraíso interior, ese espacio sereno donde nos sentimos seguros.

En la paz de este espacio y tiempo interior, es ideal confesar nuestras dificultades y sufrimientos a la Madre Divina y escuchar la voz de la Verdad Divina que nos responde.

¿Estamos listas para dar y recibir los dones que necesitamos para sanarnos a nosotros mismas? ¿Estamos dispuestas a renunciar a todo lo que no nos permita seguir adelante? Ahora es el momento, solo necesitamos usar las herramientas de luz que ya contiene nuestra caja del tesoro.

Según la tradición esotérica, la primavera es la temporada de la mujer, el período de gestación y procreación que revela el poder de la creatividad femenina.

La primavera es el símbolo de la Madre Tierra que da a luz a toda la manifestación. La exploración de esta bendita temporada es un camino tan profundo como la iniciación en los fascinantes secretos de la mujer.

Disfruta de la íntima fragancia de las flores, escucha el susurro de los capullos desplegándose, acaricia la hierba húmeda del bosque con la punta de los dedos, contempla los dibujos del sol en el follaje de los árboles, adorna tu cuerpo con todos estos aromas.

Y manteniendo vivo este murmullo de alegría en tu corazón, puedes profundizar tu relación con tu propia feminidad y descubrir la inmensidad de la naturaleza en tu propio ser. Tú mismo te conviertes en una fuente cósmica, una eterna primavera.

La energía pura de la primavera también está presente en los diversos mitos de la creación, porque representa el nacimiento.

La tradición bíblica nos dice cómo Dios moldeó el macrocosmos, y a su semejanza el microcosmos, cómo separó la luz de las tinieblas y nos dio el perfecto jardín del Edén.

¿Es por eso que llega la primavera todos los años? ¿Para recordarnos a dónde tenemos que volver?